Март 08, 2005

SoDE nº 1

Sentí su cabeza golpeando secamente sobre el parabrisas y desperté de mi pesadilla... sentí pánico. Pisé el acelerador... ¡Como si pudiera dejar mi conciencia detrás! ¡Debía llegar a ese almuerzo! No podía dejar que nada entorpeciera mi camino... todo debía acabar ese día.
Tras haber andado unas cuadras abrí mis ojos y lo vi. Fue como si la oscuridad del ropero que nunca abrí por miedo a que me tragase y comenzara a sintetizar mis recuerdos con sus enzimas empezara a....
Y recordé kién era yo... y cuándo había dejado de serlo. Y millones de imágenes se sucedieron ante mis ojos, una detrás de la otra. Imágenes que no recordaba haber vivido, como si alguien hubiese grabado en mí sus vivencias.
Y en ese caótico torbellino de recuerdos olvidados vi su rostro y recordé aquella tarde... siempre había odiado las plazas; sus palomas perversas, opresoras, siempre demandando comida y amenazándonos con contagiarnos de alguna de sus pestes si no les alimentamos. Pero ese día fue distinto, fue como si mataran mis barrotes, como si sus asquerosos picos corroyeran los barrotes de mi prisión Las miraba atónito. Hacían lo que siempre: volaban, se juntaban en el suelo como unas ricachonas esperando a sus lindos niños fuera de la escuela, chusmeando, burlándose de los ke nunca tuvieron nada al preocuparse de sus banalidades. Pero ese día no las veía así, si bien veía que hacían lo mismo que siempre, algo había cambiado...
Un pedazo de pan cayó cerca de mis pies y sentí odio. Mientras peinaba con mis dedos mis bigotes Dalhinianos y mi puntiaguda barba, me imaginé una vieja desdentada o un niño mimado tirándolo cerca de mis pies porque sabían que detestaba a esas malditas comadronas ricachonas de las plazas... esas irritantes bombas biológicas... Levanté mis ojos. Quería conocer los ojos de mi asesino. Quería penetrarle. Hacerle recordar mi rostro por el resto de su agonía... Si no podía lograr sobrevivir a su ataque, al menos podría...
Al alcanzar mis ojos a mi asesino, encontré vida. Me di cuenta de cuan muerto estaba. ¡Quién sabe desde cuando!
Su palidez natural, sus ojos tristes casi negros, sus delgadas y delicadas, pero extremadamente poderosas manos, su delgadez, su aire de autosuficiencia, a golpes tal vez, pero autosuficiente al fin... ¡Tan fuerte! Y tan débil en el interior de su fortaleza. Su belleza me desgarraba por dentro... Tan segura de sí como si realmente tuviese una razón por la cual vivir, no como los demás, que vivimos por inercia o por miedo al trance entre la vida y la muerte. Ninguno de nosotros quiso venir a este mundo, ¿por qué entonces debemos disfrutar estar en él? No puedo imaginar algo tan perverso y egoísta(en el mal sentido) que traer un niño al mundo. Nadie tiene un hijo porque quiera regalarle la vida, nadie lo hace desinteresadamente, nadie piensa en el otro, ene ese que están trayendo al mundo, de otro modo no lo harían, pues, ¿qué más cruel que condenar a un inocente a la tortura, a los tormentos de esta vida? "Pero hay momentos hermosos" nos dirán. No te engañes, la vida oscila entre el hastío y el dolor, y entremedio la vacuidad, la penosa y hedionda nada.
Hace un instante acabo de matar a alguien, no me interesa saber quién fue, sólo sé que fue el acto más altruista que cometí en vida. Lástima que no lo hice adrede. Podría sentirme orgulloso. Ojalá alguien fuera tan bueno y desinteresado como para volarnos a todos en pedazos y salvarnos de esta prisión de rutina y búsqueda eterna de vacuo confort. Ojalá alguien lo hiciera y nos librara de la angustia de tener que tomar el cuchillo y cortarnos las venas. Tal vez alguien... Tal vez la vida no tiene que ser así, tal vez... ahora recuerdo. Yo nunca quise estudiar leyes, nunca quise aprender a manejar, nunca quise casarme... y sin embargo, lo hice... Nunca me había sentido cómodo, conforme con el sistema, con lo que la sociedad, el rebaño espera de nosotros. Nunca había querido formar parte del rebaño, lo entendía como dañino. ¡Y vaya si lo es! Pero tuve miedo, y no me animé a abandonarlo, a ser libre y responsable. Sabía que era infeliz al vivir gregariamente, pero me había acostumbrado desde niño a temer al libre, al que desafía a Dios, al pastor, a la maestra; al que se anima a pensar y actuar por sí mismo, al que se anima a vivir su vida y no se conforma con formar parte de la del rebaño, a los santos Caínes.

Libero Trillón

PD: lo de l@s demàs irà apareciendo a medida ke les pinte a ell@s.

2 Comments:

Blogger Noxumos said...

enkarastes, se desliga un cacho el final con el comienzo..pero está weno..muchas cosas para pensar..

10:40 AM  
Blogger El mundo chiquitito said...

Che... a ver si se polen las pilas y sale el número uno a la calle!!
Saludos!
Anis

1:05 AM  

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